Martes, 30 de agosto de 2005
Trabajos científicos sin sentido
CÉSAR
COCA LUIS ALFONSO GÁMEZ/
El Correo Digital
Estudios que demuestran que la salud de cualquiera empeora poco antes de su muerte, que en vacaciones a la gente no le gusta madrugar y que los padres suelen temer que sus hijos sufran accidentes o enfermedades. No toda la investigación que se realiza, incluso en centros de gran prestigio, descubre cosas que se ignoraban o sirve para algo. En España se emplean cada año más de 8.200 millones de euros en investigación, muy poco dinero en comparación con otros países del entorno. Sin embargo, aquí, como allí, una parte siquiera pequeña de esa suma podría haberse ahorrado o empleado en mejores fines. Es la que corresponde a esos estudios cuyo mérito principal reside en descubrir que el Mediterráneo existe.
España es uno de los países que menos invierten en investigación de la UE, medida en términos de porcentaje del Producto Interior Bruto. Concretamente, el gasto conjunto de administraciones y sector privado asciende al 1,11% del PIB, cantidad que Francia duplica y Japón casi triplica. Estados Unidos y Alemania se sitúan por encima de Francia y el País Vasco está sobre la media española, con el 1,48%.
La escasez de recursos que se destinan a la investigación es motivo continuo de queja por parte de la comunidad científica, que arrancó el pasado año al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, la promesa de un incremento presupuestario sustancial que aún no ha llegado. La queja, no obstante, es común a todos los países, aunque dispongan de un presupuesto mucho mayor.
Criterios, ¿qué criterios?
Sin embargo, a la vista de los resultados de una pequeña parte de las investigaciones realizadas, en España y en el mundo occidental, cabe preguntarse si no es preciso afinar más en los criterios que se aplican a la hora de dar luz verde a un proyecto, por barato que sea. Y esto sucede tanto en el sector público como en el privado. Todos los años se difunden estudios cuyos resultados sonrojan a cualquier investigador con un mínimo de seriedad, con independencia de que hayan sido financiados por dinero público o privado. Porque en España casi la mitad del presupuesto para investigación procede de las empresas, porcentaje que en Euskadi asciende al 66,1% (para un total de unos 700 millones de euros anuales).
La cadena de despropósitos comienza en la asignación de fondos para algunos proyectos y termina en la publicación de resultados. Ni siquiera las más prestigiosas revistas escapan al bochorno de publicar verdades de perogrullo, conclusiones que se conocen desde hace siglos (o milenios) y estudios cuya utilidad nadie es capaz de encontrar. Porque, ¿para qué sirve conocer si la actividad sexual de los dueños de una marca de coches es superior a los de otra o cuánto tiempo pierde un ofinista español en ordenar su escritorio? Ello por no hablar de estudios extravagantes, como el realizado por unos profesores holandeses cuya clave era poner a una pareja a hacer el amor dentro de una máquina de resonancia magnética. Lo que sigue son algunos ejemplos. La peor enfermedad, la última
Un estudio realizado por la empresa farmaceútica Pfizer en toda Europa revela que el mayor deterioro en la salud de los ciudadanos se produce en los últimos ocho años de vida. El estudio podía haber sido un poco más preciso: la salud de la mayoría es aún peor en los últimos ocho días de vida, o en los últimos ocho minutos.
El dinero no da la felicidad. Lo ha dicho con toda seriedad un grupo de investigación de la Universidad del Sur de California, en un estudio divulgado en la página de la Academia Nacional de Ciencias de EE UU. Richard Easterlin, director del trabajo, comentó: «Mucha gente tiene la ilusión de que cuanto más dinero acumule, más feliz será. Entonces pone toda su energía en hacer dinero a expensas de su familia y de su salud». El trabajo alude también a un libro de los psicólogos David Myers y Ed Diener en el que afirman tajantes: «La escasez puede favorecer la desdicha, pero la abundancia no garantiza la felicidad».
Los investigadores sociales han suspirado de alivio al conocer los resultados de un trabajo del Instituto de la Juventud, la Fundación de Ayuda Contra la Drogadicción y la Obra Social de Caja Madrid. La investigación destaca que la música preferida por los jóvenes de 15 a 24 años coincide exactamente con la que encabeza las listas de éxitos y que cuando hablan de música entre ellos se refieren a los artistas que les gustan. Por suerte los jóvenes españoles gastan justo en lo que prefieren y no en lo que no les atrae.
Un trabajo del sociólogo Nicolas Herpin, publicado en la revista del prestigioso INSEE francés, concluye que los varones de poca estatura tienen menos expectativas amorosas y profesionales. Herpin podía haberse ahorrado la ardua investigación; le hubiese bastado visitar una discoteca un viernes o un sábado por la noche.
La venganza estimula los centros cerebrales relacionados con el placer, aunque no suponga ningún beneficio para quien la lleva a cabo. Se sabe desde la Antigüedad (que se lo pregunten a los clásicos de la literatura), pero lo acaba de descubrir un equipo de la Universidad de Zúrich, dirigido por Dominique de Quervain, y ha sido publicado por 'Science'.
Un trabajo de Isopublic para la multinacional del mueble Ikea ha descubierto lo que nadie (en especial los padres) sabía hasta ahora: que la principal causa de preocupación de padres y madres de todos los países es el temor a que sus hijos sufran enfermedades y accidentes. El segundo problema que les quita el sueño es la posibilidad del fracaso escolar.
El Centro de Estudios Epidemiológicos de Cataluña ha concluido, tras investigar arduamente, que el aumento de conductas de riesgo en las relaciones sexuales entre homosexuales, como por ejemplo el abandono del preservativo, es una de las causas del aumento del sida. Es decir, que hasta ahora las autoridades sanitarias recomendaban el uso de preservativos por hacer un favor a la industria.
Un informe de la consultora inmobiliaria Grupo I ha arrojado luz sobre el mercado de residencia para las vacaciones. Madrileños, catalanes, andaluces y valencianos compran, entre todos ellos, más de la mitad de las segundas viviendas que existen en España. Un dato que podía complementarse con otros sin necesidad de hacer ningún estudio: que esos mismos ciudadanos compran más de la mitad de los coches, las películas de vídeo, los pollos asados y los teléfonos móviles. ¿La razón? Que los habitantes de esas autonomías son 24,8 millones de personas, mucho más de la mitad de la población española, que son 42 millones.
La multinacional de la cosmética L'Oreal ha tranquilizado a la parroquia: la mayoría de los españoles prefiere a las mujeres de cabello oscuro para contraer matrimonio. Sólo uno de cada cinco se inclina por las rubias. ¿Menos mal!
Palabra de Bruselas: un estudio de la UE descubre que los europeos con estudios universitarios disfrutan de una salud mucho mejor que el resto porque tienen más formación y recursos económicos para acudir a especialistas y conocen mejor las medidas de prevención. Hasta ahora, la UE ignoraba, al parecer, que los ciudadanos de pocos recursos tienen menos posibilidades de acudir a médicos o de sufragarse tratamientos costosos y no financiados por los sistemas de salud públicos.
Es el informe de todos los veranos y que descubre año a año algo trascendental para la Humanidad: mientras está de vacaciones a un español medio no le gusta madrugar -como se sabe, el resto del año madruga por placer-, disfruta cenando fuera con los amigos y tomándose unas cañas. No en vano el estudio ha sido pagado por Cerveceros de España. La investigación no se queda ahí: también demuestra que quienes están de vacaciones prefieren comer sobre todo ensaladas, paella, helados, melón...
Las playas de Nueva Guinea están llenas de cocoteros. Los bañistas se colocan bajo los cocoteros para protegerse del sol. Luego, de vez en cuando algún coco cae al suelo y golpea a un bañista, causándole heridas de diversa consideración. Lo ha demostrado el médico canadiense Peter Bearss y lo ha publicado la revista 'Journal of Trauma'. Si Newton levantara la cabeza...
Investigadores italianos y estadounidenses de las universidades de Pisa y San Diego (California) han descubierto que el enamoramiento se puede considerar un grave desorden obsesivo-compulsivo. Millones de poetas, novelistas, autores de canciones y artistas en general conocían desde hace milenios la conclusión a la que han llegado Donatella Marazziti, Alessandra Rossi, Giovanni Cassano y Hagop Akiskal.
Coches y vida sexual
La revista alemana 'Men's Car' ha estudiado la relación entre hábitos sexuales y marca de coche. La conclusión es que los dueños de automóviles marca Porsche tienen menos relaciones sexuales que los que poseen un 'volkswagen' o un 'opel'. Parece que los autores del trabajo no se han detenido en el pequeño detalle de que en general y a partir de los 40 la actividad sexual decrece con la edad, y los propietarios de automóviles caros no suelen ser jovencitos. En cualquier caso, demostrado lo demostrado, ¿qué hacemos con ello?
La compañía informática Logitech ha concluido que cada oficinista español emplea al año unas 20 horas en ordenar su mesa de trabajo. El problema es: ¿y ahora qué?
Carrera de espermatozoides
Leight Simmons, de la Universidad de Australia Occidental, ha descubierto que cuando un hombre ve una escena porno protagonizada por un hombre y una mujer su esperma gana en calidad. Si las protagonistas son dos mujeres, no sucede lo mismo. El biológo afirma que esto se explica porque cuando un varón tiene la sensación de que su pareja puede tener relaciones con otros hombres su esperma mejora, en un intento de ser él quien antes la deje embarazada. Lo publicó 'Biology Letters'.
Lisa Keister, socióloga de la Universidad Estatal de Ohio, ha descubierto que existe una relación directa entre la asistencia a oficios religiosos y la acumulación de riqueza, y que son los judíos quienes más dinero tienen. Esto sucede porque el templo es un buen lugar para conocer gente que tiene datos sobre inversiones o préstamos para un negocio. ¿Para qué contratar asesores si podemos hacerlo en la sinagoga, Shamuel?
Los profesores holandeses Schultz, Van Andel, Mooyaart y Sabelis utilizaron un equipo de resonancia magnética para obtener imágenes de los genitales masculinos y femeninos durante un coito. Descubrieron con ello que es posible tomar resonancias magnéticas en esa situación y afirman que contribuye a conocer la anatomía humana. Ah, por cierto, la pareja que se metió en la máquina estaba compuesta por una investigadora (Ida Sabelis) y su novio.
Un estudio de los canadienses Jerald Bain y Kerry Siminovski concluye que el tamaño del pene no tiene relación ni con la estatura ni con el número de pie. El trabajo se publicó en la revista 'Annals of Sex Research' y pone fin a un mito ampliamente extendido: que a mucha pólvora le corresponde una gran mecha. Ambos investigadores usaron por todo equipamiento científico una regla.
Una encuesta de la empresa de trabajo temporal Adecco hecha a 300 niños revelaba lo que los escolares españoles quieren ser de mayores. El problema llega cuando se desagrega la encuesta. Por ejemplo, los niños gallegos, decía la nota realizada a partir de la encuesta, quieren ser bomberos, y las niñas, profesoras y veterinarias. La trampa, como cuenta Josu Mezo, profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha, está en que el margen de error para este dato es del más-menos 25,8%. Es decir, que mejor tirar la encuesta a la papelera. Del carácter científico del estudio da buena idea otro dato: muchos de los niños encuestados eran hijos de los empleados de la compañía.
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